Con la finalidad de pedirle
consejo, Jann Wenner llegaría con Paul Williams un año después de haber
arrancado Rolling Stone. Williams le
dijo al futuro magnate de la publicación que lo que más querían los lectores era
información difícil sobre los músicos
a quienes amaban.
"Para mí fue sobre lo que pudimos aprender unos de otros
a través de nuestras respuestas a la
música. Reconocí desde el principio que Jann me haría polvo, pero eso
estuvo bien. Ni siquiera intenté
competir", refirió Williams en su momento.
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