jueves, 10 de mayo de 2018

La crítica de rock (V)


A mediados de la década de los 80, la prensa musical británica semanal, popularmente conocida como los "inkies", sufrió una caída en sus ventas; su papel fue usurpado en gran parte por revistas como The Face e iD así como por publicaciones como Smash Hits que estaban dirigidas a los fans del pop adolescente.

Hacia el final de la década, la prensa musical comenzó a recuperarse, con Melody Maker aprovechando el manto hiperintelectual de la NME y dedicándose a descubrir nuevas agrupaciones underground.

En la década de 1990, ambos periódicos protagonizaron una serie de tendencias de rock alternativo: Manchester rock-dance crossover, grunge, bandas de Britpop como Oasis y Blur, pero perdieron terreno ante las nuevas revistas de música como Q, Mojo y Select.

Estas brillantes publicaciones mensuales adoptaron un enfoque marcadamente diferente al periodismo de rock, reemplazando las entrevistas de confrontación y las piezas de pensamiento expansivo con perfiles de estrellas así como revisiones breves de discos y orientadas al consumidor.

Los lectores británicos que ansiaban escribir con alcance y filo se vieron obligados a recurrir a revistas especializadas como el jazz convertido en música electrónica, The Wire, Mixmag, basado en la danza, la alemana Spex, o revistas estadounidenses como Spin (fundada en 1985 como un rival más joven y moderno de Rolling Stone) y The Village Voice.

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