A mediados de la década de los 80,
la prensa musical británica semanal, popularmente conocida como los "inkies", sufrió una caída en
sus ventas; su papel fue usurpado en gran parte por revistas como The Face e iD así como por publicaciones como Smash Hits que estaban dirigidas a los
fans del pop adolescente.
Hacia el final de la década, la prensa musical
comenzó a recuperarse, con Melody Maker
aprovechando el manto hiperintelectual
de la NME y dedicándose a descubrir nuevas agrupaciones underground.
En la
década de 1990, ambos periódicos protagonizaron una serie de tendencias de rock alternativo: Manchester rock-dance
crossover, grunge, bandas de Britpop como Oasis
y Blur, pero perdieron terreno ante
las nuevas revistas de música como Q,
Mojo y Select.
Estas brillantes
publicaciones mensuales adoptaron un enfoque marcadamente diferente al
periodismo de rock, reemplazando las entrevistas de confrontación y las piezas
de pensamiento expansivo con perfiles de estrellas así como revisiones breves de discos y orientadas al consumidor.
Los lectores británicos que ansiaban
escribir con alcance y filo se vieron obligados a recurrir a revistas
especializadas como el jazz convertido en música electrónica, The Wire, Mixmag, basado en la danza, la alemana Spex, o revistas estadounidenses como Spin (fundada en 1985 como un rival más joven y moderno de Rolling Stone) y The Village Voice.
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