«Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar a una
sombra.
La sombra no muere».

No hay comentarios:
Publicar un comentario