Tanto silencio no cabe en una boca
abajo adentro
“Me puse las manos en bocina, como Tarzán en
la selva, y grité de una acera a la otra: «Maeeeestro». Ernest Hemingway
comprendió que no podía haber otro maestro entre la muchedumbre de estudiantes,
y se volvió con la mano en alto, y me gritó en castellano con una voz un tanto
pueril: «Adioooos, amigo». Fue la única vez que lo vi”.
- Gabriel García Márquez
Siento un profundo deseo de vivir. Esta
amable edad intermedia, en cuyas aguas maniobramos, es muy de mi gusto. De
buena gana echaría aquí el ancla y me iría a tierra veinte años para estudiar
las costumbres del lugar. La juventud fue una hermosa época, pero un poco
complicada. Ahora, en la madurez (excepto por lo que se refiere al dinero),
todo parece malditamente tranquilo. Me gusta. Veo un pequeño y animado café en
un rincón del puerto donde te propongo que nos sentemos […]. Sentémonos allí veinte
años, con un paquete de tabaco y una copa, a hablar de arte y de las mujeres.
- Robert Louis Stevenson
Pon una tras otra las páginas que hayas copiado
durante tus lecturas: este conjunto, que no contiene una línea que te pertenezca,
en ocasiones compondrá un mejor retrato de tu mente y de tu alma. Esos mosaicos
de citas se parecen a un collage:
todos los elementos son prestados, pero el conjunto forma una imagen original.
- Simon Leys
¿Por qué la mirada que se dirige a ventanas
ajenas da siempre con una familia comiendo, o con un hombre solitario frente a
una mesa, ocupado en enigmáticas nimiedades bajo la lámpara del techo? Una
mirada así es el núcleo originario de la obra de Kafka.
- Walter Benjamin
Entrevistador: Debió de ser muy distinta de
los otros niños.
Susan Sontag: ¿Usted cree? También se me daba
muy bien disimular. No pensaba mucho en mí misma. Simplemente, me alegraba de
tener algo mucho mejor entre manos. Pero anhelaba con todas mis fuerzas estar
en otro sitio, y la lectura me ofrecía gozosos momentos de escape que me
reafirmaban en mi deseo de leer. A causa de los libros —y de la música—, en la
vida ordinaria me sentía rodeada de gente a la que le importaban un bledo los
intensos mundos a los que yo estaba entregada.
Interrogar lo habitual. Pero, justamente, es
a eso a lo que estamos habituados. No lo interrogamos, no nos interroga, parece
no constituir un problema, lo vivimos sin pensar en ello, como si no
transmitiera ninguna pregunta ni respuesta, como si no fuera portador de
ninguna información. Ni siquiera es condicionamiento, es anestesia. Dormimos
nuestra vida con un sueño sin sueños. Pero,
¿dónde está nuestra vida? ¿Dónde está nuestro cuerpo? ¿Dónde está nuestro espacio?
- Georges Perec
“Cuando he hablado del sueño de una poesía
sin imágenes me refería evidentemente a una poesía sin metáforas, como creo que
es el caso de los haikus. Por eso me interesaron, por ese deseo de
transparencia [...] Cuando hablo de algo, se ve ese algo, y aunque a veces
también hay que pasar por las metáforas para mostrarlo, creo que las metáforas
han de ser lo más justas posibles. Lo cual es también una preocupación un tanto
antisurrealista, digamos”.
- Philippe Jaccottet