No aceptamos lo dado, de ahí
la fantasía.
Sol de mis ojos: eternidad
aparte, pero mía.
Pero se da el presente aunque
no estés presente.
Luz a veces a cántaros, pan
de cada día.
Se dan tus pensamientos,
tuyos como estos pájaros.
Se da tu soledad, tuya como
tu sombra,
negra luz fulminante,
bofetada del día.
(Gabriel Zaid)

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