Un apodo puede decirte mucho sobre una persona. El hecho de que Keith Moon fuera bautizado espiritualmente como “Moon the Loon” es un presagio pertinente sobre el hombre que lo lució con orgullo.
También prueba la teoría del patio de la escuela de que, a menudo, cuando se otorga un apodo, se acompaña de cierta responsabilidad de estar a la altura. Keith Moon se identificó con su nombre espiritual hasta tal punto que casi le hizo volar su propia cabeza.
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