Richards creció en un hogar musical y eso lo convirtió en la persona que es hoy. Su abuelo es la persona a quien le tuvo que agradecer por su primera guitarra, después de que le prometió a Keith que si podía alcanzarla desde lo alto, entonces sería suya, lo que proporcionó el primer capítulo de una historia de amor para toda la vida.
“Es muy difícil de decir, ¿cuándo identifiqué el blues como una forma particular de música? Mi madre me tocaba jazz, mucho de Billie Holiday, Billy Eckstine, Sarah Vaughan”, señala el guitarrista.
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