La voluntad cínica desprecia
y señala lo poco que el punk afectó realmente al cambio político, y la codicia y el ego con el que sus protagonistas
se vieron empañados. Sin embargo, esta perspectiva no tiene en cuenta el escapismo, la alegría y la inspiración
que proporcionó a tantos en tiempos de aislamiento.
Aunque este disco habita un mundo desolado lleno de bilis, sangre y fatalismo,
para el oyente correcto, esto no infunde
desesperanza y horror.
Más bien, calienta los huesos
fríos y levanta el espíritu perdido, llamando a aquellos que encuentran a la
sociedad moderna constricta y mal adaptada, y la música más popular es superficial, débil y sin corazón. Aquí, en
cambio, hay un mundo sonoro donde se expresan primitivas compulsiones, donde las
pasiones son calientes y crudas, y donde podemos correr libres y salvajes
hasta el final de la noche.
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