¿Rayuela o Mandala?
Ésta fue la pregunta que
determinó el título de su libro más conocido.
Rayuela no se iba a llamar así. Se iba a llamar Mandala. Hasta casi
terminado el libro, para mí se seguía llamando así. De golpe comprendí que no
hay derecho a exigirles a los lectores que conozcan el esoterismo búdico o
tibetano. Y a la vez me di cuenta de que Rayuela, título modesto y que
cualquiera entiende en Argentina, era lo mismo; porque una rayuela es un
mandala desacralizado. No me arrepiento del cambio”, dijo Cortázar al periodista
Manuel Antín. Esto queda demostrado en Cuaderno de bitácora que a la postre daría luz a Rayuela.
“Desde niño todo lo que
tuviera vinculación con un laberinto me resultaba fascinante –explicaría años
después–. Creo que eso se refleja en mucho de lo que llevo escrito. De pequeño
fabricaba laberintos en el jardín de mi casa. Me los proponía”.
A propósito del 35 aniversario luctuoso del gran escritor argentino Julio Cortázar…

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