La historia narra un
encuentro con Jagger donde saca pastillas y atrae a dos señoritas a su
apartamento. Sólo hay un problema: no es Jagger, sino Brian Jones (cuyas afirmaciones de ser el líder del grupo confunden
a las personas que no entienden que él no es el cantante principal).
Jagger presenta una demanda por difamación, por lo que el periódico
intensifica sus esfuerzos para que lo arresten siguiendo cada uno de sus
movimientos. La vigilancia vale la pena cuando lo ven yendo a Redlands para una
reunión en la que, probablemente, haya alguna
actividad ilegal. Le dan una propina a la policía, que envía a un escuadrón
(según informes, hasta 20 oficiales)
para investigar.
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