Además de ser un hábil malabarista y adepto acróbata, otros trucos
exclusivos de Fanque incluyen pasear por ciudades con hasta 12 caballos
"en la mano" (todo en una sola rienda) y saltar en un carruaje a
caballo con caballos aún en las pistas a tiempo para música.
El terreno donde pisaba
Fanque era el sombrío e industrial norte de Inglaterra, recorría
ciudades de fábricas de Manchester a
Leeds y hasta Oldham y Escocia, donde a
menudo el circo no sólo era el espectáculo más destacado del año, sino que era el único entretenimiento. Como
recordó un viejo cronometrador: "En aquellos días, la Feria de Manchester
sin el Circo de Pablo no era concebible".
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