Y cae otro
pues tu vestuario, inagotable:
el cajón de los saldos, en liquidación.
Y menos enredada en cada uno,
hay una historia:
continuará.
(…)
Y así, una y otra vez,
la belleza tapada sigue siendo
especulación.
Y como cinco mil años y más,
bajo velos, están almacenados,
no cesa nunca, tu danza.
Y yo —acostumbrado al striptease—
te voy mirando, impaciente,
y un poco enervado.
- Günter Grass

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