Más de tres décadas después, nadie que lo haya conocido o que su
vida se viera afectada por la música que Cliff creó puede dejar ir a Burton. Sigue
asomándose, a lo grande, sobre Metallica de una manera en la que Jason Newsted o Robert Trujillo nunca pudieron. Efectivamente, a pesar de todo su
talento, es difícil competir con la
leyenda que Burton fue y sigue siendo.

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