En este álbum debut de una de
las agrupaciones más importantes en la historia del rock alemán, el estilo
estoicamente regido del grupo, un prototipo para la revolución del Power Metal
que tendría lugar en ese país años después, fue inmediatamente obvio.
Gracias a las pugnaces voces
de Udo Dirkschneider y las guitarras de Wolf Hoffmann y Jorg Fischer, Accept se
distanció rápidamente de sus compañeros alemanes, Scorpions.
La canción de apertura “Lady
Lou” se convirtió rápidamente en una de las favoritas en vivo, mientras que
“Helldriver” y “Street Fighter” fueron himnos que bombearon testosterona
convirtiéndose en un punto de referencia para gran parte de lo que la
agrupación lograría en los siguientes diez años.