(…)
Penetra sordamente en el reino de las
palabras.
Allí están los poemas que esperan ser
escritos.
Están paralizados, mas no hay desesperación,
hay calma y frescura en la superficie
intacta.
Aquí están ellos solitarios y mudos,
en estado de diccionario.
Convive con tus poemas, antes de escribirlos.
Ten paciencia, si oscuros. Calma, si te
provocan.
Espera que cada uno se realice y consuma
con su poder de silencio.




