Cuando llegó la noticia del
fallecimiento de Lemmy, parecía imposible. Lemmy, como Keith Richards, parecía destinado a sobrevivirnos a todos. Si alguna vez iba a morir, ¿no debería haber
sucedido ya? Pero él terminó, como todos lo hacemos, muerto por la muerte. Ganas un poco, pierdes un poco, mientras
cantaba. Sabía que, a pesar de las apariencias, era mortal. "La muerte es
una inevitabilidad, ¿no?" Lemmy dijo, años antes de su muerte: "Si
muero mañana, no podría quejarme. Ha sido bueno". Y fuerte…
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