Cuando el baterista Mick Fleetwood se unió a la popular
banda británica John Mayall & the
Bluesbreakers en 1967, reemplazó a un popular baterista llamado Aynsley Dunbar.
En su primer concierto con la
agrupación, el público dejó en claro su
disgusto.
"¿Dónde está
Aynsley?", gritaba la gente. "¿Quién diablos es él?"
Mientras la multitud abucheaba la primera canción,
el bajista del grupo "se detuvo y comenzó a agitar los brazos hasta que el
resto del grupo también se detuviera". Luego, se acercó al micrófono.
"'Oye', gritó. '¿Por qué
no te bajas? Sólo escucha. Escúchalo tocar.
Entonces, abuchea, si quieres".
Fleetwood y el bajista, John McVie, se conocían desde tiempo
atrás. Pero a los ojos de Fleetwood, este valiente acto cimentó su amistad, preparando el camino para una de las odiseas más grandes y tumultuosas del rock
'n' roll.
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