John Lennon se había retirado virtualmente del negocio de la música
cuando nació su hijo Sean y, cuando
comenzaron los ochenta, la escena pasó de los súper grupos al punk rock.
Sin embargo, los Beatles estaban lejos de ser olvidados.
Los periódicos llenos de notas acerca de los Sex Pistols dejaban espacio en sus titulares para cualquier probable
reunión de los de Liverpool.
Un promotor estadounidense, Sid Bernstein, mandó publicar anuncios
de página completa en el New York Times
ofreciendo millones para que se reagrupasen.
Según versiones, Paul, George
y Ringo supuestamente no se oponían; se decía que el obstáculo era John. El grupo le había dado todo al mundo durante
diez años, argumentaba Lennon, y de todos modos si intentaban tocar juntos ahora, después de tanto tiempo, serían "sólo
cuatro viejos oxidados".
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