Grabado en Musicland Studios en Munich,
Alemania, en febrero y marzo de 1988, con el productor Martin Birch una vez más
al mando, Seventh Son of a Seventh Son
tomó forma a un ritmo acelerado, en gran parte debido al hecho de que la siguiente
gira mundial ya estaba en la antesala, debiendo comenzar a fines de abril.
Tomando en cuenta cómo resultó el álbum, y
puede que cueste encontrar un metalero que se decante por Seventh Son of a Seventh Son, es evidente que Iron Maiden estaba en
la forma colectiva más fuerte de sus carreras hasta la fecha, trabajando
armoniosamente y disfrutando de la creatividad. Incluso si el concepto tan
discutido que sustenta el álbum no fuera tan coherente o preciso como el grupo originalmente
pretendía.
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