La gira norteamericana de Led Zeppelin en 1973 batió récords de
asistencia, incluso mejoró el legendario concierto de The Beatles en el Shea
Stadium después de que 56,800 asistentes se apretujaron en el Tampa Stadium el 5 de mayo para ver a
Page, Plant, Jones y Bonham realizar ejecuciones de su más reciente producción discográfica
(Houses of the Holy).
Ahora comenzaban a pensar en
cómo evitar la molestia de cambiar de hotel a diario. Decidieron, en primera instancia,
en
efectuar giras en un puñado de ciudades importantes y alquilar un avión para
trasladarlos después de sus conciertos nocturnos.
El periodista Chris Charlesworth, un miembro de la comitiva de giras,
recuerda cómo los roadies recogían a
los miembros del grupo después del concierto y los llevaban al aeropuerto
mientras la multitud aún estaba en el estadio vitoreando por más".
Fue así
como Led Zeppelin se encontraría con su primer artefacto, un avión de negocios Falcon 20, estrecho e
incómodo.
Empero, cuando una turbulencia
amenazó con derribar el avión después del penúltimo concierto de la primera
etapa de la gira, decidieron abandonar
el Falcon 20 para siempre.
Entonces, Peter
Grant, manager de la agrupación, le encargó al manager de
giras, Richard Cole, que encontrara un
nuevo avión, precisándole que no reparara en gastos en lo concerniente a opulencia y seguridad. En ese orden.
Apareció así un ex Boeing 720B de United Airlines, un
avión que había sido comprado por Bobby
Sherman y su manager Ward Sylvester a principios de la
década. Ambos gastaron más de 200 mil
dólares transformando el jet de 138 asientos en lo que Cole describió como "un maldito palacio de ginebra
voladora".
Las comodidades incluían un sofá mullido a todo lo largo del avión, una
barra de latón completamente cargada con un órgano eléctrico incorporado, un
reproductor de video Sony U-matic de vanguardia repleto de todo, desde las cintas
de los Hermanos Marx, hasta lo último en
porno.
El Starship contaba, además, con una estancia separada con una falsa chimenea baronial, y una suite principal privada completa con
ducha y una cama de agua adornada
con piel blanca. ("Había una pancarta que decía que la cama no podía ser ocupada durante el despegue
o el aterrizaje", recordó Sylvester).
El diligente manager de giras desembolsó 30 mil dólares por la renta del Starship
durante tres semanas, más los costos de vuelo por un monto de $ 2,500 por hora. Después de realizar
algunas importantes personalizaciones, como haber pintado "Led Zeppelin" en el fuselaje, la aeronave fue presentada
a la agrupación en el aeropuerto O'Hare
de Chicago el 6 de julio de 1973.
Incluso el jet privado de Hugh Hefner,
que se encontraba estacionado cerca, palideció. "No éramos el único grupo que
tenía su propio avión", señaló Page. "Pero éramos los únicos que teníamos un avión adulto".
El Starship fue anfitrión de Elton John, The Allman Brothers, The Rolling
Stones, Deep Purple, Alice Cooper y Peter Frampton. Las historias sobre el libertinaje en vuelo de Led Zeppelin
pasarían a ser comunes.
Algunos se contentaban con tumbarse en los sillones
giratorios en la sala del club, a veces con una serenata de Jones, quien tocaba "I've got a lovely bunch of
coconuts" en el órgano.
En tanto, a los miembros más selectos
se les permitía acceder al dormitorio, a los cuartos de popa para el
"despegue horizontal". (Robert Plant afirmó alguna vez que su
recuerdo favorito del avión era "el
sexo oral durante las turbulencias").
Dos jóvenes azafatas, Bianca y Suzee, servían comida y alcohol, a la vez que tomaban sus propinas en forma de billetes de cien dólares enrollados
que estaban cubiertos en polvo blanco. Se merecían un poco más por mantener a
raya a los miembros más nerviosos de la agrupación…
"John Bonham alguna vez intentó abrir la puerta del avión
sobre Kansas City porque tenía que
orinar", dijo Suzee al New York
Times en 2003. Además, el legendario baterista desarrolló también una
pasión por viajar en la cabina, donde la
línea entre el pasajero y el piloto se volvió borrosa.
"Alguna ocasión nos
voló todo el camino desde Nueva York a Los Angeles", rememora Grant, a la
vez que precisaba que "Bonham no tenía licencia, por favor..."