El Sol empieza a caer.
Una silueta camina con
él,
delgada, fina, hermosa,
indiferente,
los tonos rojizos y negros iluminan su
belleza,
como si nada existiera,
sólo ella y su movimiento,
su mirada,
como si
cada movimiento fuera una nota musical.
Yo la escucho de principio a fin,
una y otra
vez;
es hermosa,
no puedo resistirme,
tengo que escucharla hasta que por fin
termina de caminar.
Junto con ella termina de caer el Sol.
- Alejandro Cárdenas


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