(…)
En la página en blanco,
el cuervo tiene su
propio mundo
y no depende de la mano
del poeta.
Una estela de palabras
hace
temblar el aire.
Nada detiene su mirada, el
vacío tiene su propio vértigo.
La gramática
va trazando su vuelo.
El tiempo es un
árbol de sonidos y de palabras
en el corazón
del ave.
- Esmir Garcés

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