Gracias a Steve Harris, al vocalista Paul Di'Anno, a los guitarristas Dave Murray y Dennis Stratton, y al baterista Clive Burr en giras constantes, actuaciones de alta energía y al estelar
demo de Soundhouse Tapes de tres
canciones, en 1979 la popularidad de Iron
Maiden había culminado en un lleno total espectáculo en el Marquee Club de Londres, donde la agrupación
fue firmada por ejecutivos de EMI
que, según los informes, no podían abrirse paso en el atestado recinto.
Poco
después, Iron Maiden ingresó en Kingsway
Studios de Londres, trabajó nueve canciones y surgió con uno de los debuts
más fuertes de Heavy Metal.
"Durante los cuatro años
anteriores al álbum, estuvimos recorriendo extensamente el Reino Unido, tocando
en clubes y pubs", recuerda Harris. "Creamos seguidores
incondicionales, pero seguíamos siendo
semiprofesionales, tocando durante fines de semana largos y cosas
parecidas. Entonces, después de que EMI nos contrató, empacamos en los trabajos
diurnos porque teníamos que hacer un álbum. Fue un momento extraño y
preocupante, porque estás pensando, estamos poniendo todo nuestro tiempo y
esfuerzo en esto... ¿y si no funciona?
"Todo lo que esperábamos era hacer un trato, hacer un álbum y recorrer el Reino
Unido. Realmente miras hacia el resto del mundo. Pero cuando salió el álbum, las
cosas se pusieron en marcha... a lo grande. A fines de 1980, hicimos una gira europea con Kiss. Fue una experiencia fantástica."