A más de cincuenta años de la llegada de Jimi Hendrix al
Reino Unido y el lanzamiento del álbum seminal de los Bluesbreakers con Eric
Clapton, es digno de recordar el efecto
sísmico que ambos tuvieron en la escena de la guitarra británica. Un estadounidense mirando hacia hacia
Europa, hacia el futuro, chocó con un dios de la guitarra inglesa que miraba
hacia EU, hacia el pasado.
Es el 1 de octubre de 1966 y el
grupo Cream toca en el Politécnico
de Londres Central en Regent Street. Eric
Clapton había dejado a los Bluesbreakers
de John Mayall en julio, y desde que
se unió al bajista Jack Bruce y al
baterista Ginger Baker, Cream
parecía invencible.
Que tres músicos ya bien
establecidos deberían formar una banda no tenía precedente en la historia del
rock británico. Y, para Clapton, la sección rítmica de Bruce y Baker fue el equipo soñado. Le permitió la
libertad de extenderse durante largas improvisaciones, un formato innovador que se debe más al jazz que al rock o al blues. La agrupación, obvio, tomó a todo
el público por sorpresa.
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