El disco Blues Breakers with Eric Clapton, sería un recordatorio de lo que presenciado
hasta entonces: Eric Clapton había estado tocando la guitarra por siete u ocho
años, habiendo comenzando con un alemán Hoyer que costaba alrededor de dos libras.
Su pasión por el instrumento
nació el día en que escuchó la introducción a “That's the Day”, de Buddy Holly. Pero luego el rock 'n'
roll se convirtió en un espectáculo
secundario. Su introducción al blues cambió todo.
Fue la pura poesía de la música lo que capturó
su imaginación: las maravillosas actuaciones grabadas de Big Bill Broonzy, Bessie Smith, Jimmy Reed, BB King, Buddy Guy, Muddy Waters y Sonny Terry y Brownie
McGhee. Y, sobre todo, Robert Johnson.
A su vez, Clapton ha señalado:
"Es muy difícil explicar el efecto que tuvo en mí el primer disco de blues que escuché, excepto para decir que lo
reconocí de inmediato. Para mí hay algo primitivamente calmante en esta música,
y se fue directamente a mi sistema nervioso, haciéndome sentir como a diez pies
de altura".
Clapton tradujo este
sentimiento en algo que el escritor
musical Dave Thompson describió como "un
aluvión de bello ruido". Para esa pequeña audiencia del Harvest Moon
Club de Guildford en el año de 1966, puede haber sido obvio que estaban escuchando algo innovador, aunque nadie
podría saber a ciencia cierta cómo es que se produjo.
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