Con las leyendas de la música
llegando a la jubilación, haciendo largas giras, no es difícil sucumbir al
cinismo con que los veteranos actúan: desangrando a su público por lo que valen,
como una especie de final y enorme cobro de efectivo.
El canadiense Neil Young, ese faro de
individualidad y franqueza en medio de la ingenuidad de la industria, cuestiona, en declaraciones con Rolling Stone, a estas llamadas giras de "despedida".
El legendario cantante y compositor
de rock subraya que no planea retirarse
hasta que fallezca, con planes de seguir lanzando y girando con sus dos grupos:
The Promise of the Real y Crazy Horse, que siguen cosechando
frutos.
"Cuando me retire, la
gente lo sabrá, porque estaré muerto", señala. Luego, subraya: "No
voy a decir, 'No voy a volver.' ¿Qué clase de mierda es esa? Podría salir y tocar
si quisiera, pero no tengo ganas".
"En este momento, no
estoy listo para una gira. Tengo una sensación extraña que escucho en mi cuerpo y me dice que no. Dirá que sí cuando esté listo. Solo estoy escuchando a la
musa, y la musa solo dice: tómate un descanso”.
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