1988 fue el año en que los
Grammy finalmente reconocieron al hard
rock y el metal. Pero esos dos subgéneros cubren una gran cantidad de
terreno, y esto permitió a los votantes de los Grammy seleccionar de un amplio grupo de versiones potenciales. Uno
de los cuales tampoco encajaba en ninguno de los dos.
En 1988, Metallica había
surgido como las jóvenes y brillantes estrellas del género de metal y su álbum... And Justice for All los lanzó desde los
teatros a las arenas, por lo que no fue ninguna sorpresa cuando el grupo fue
nominado.
Pero su competencia fue bastante ecléctica. Los veteranos del hard
rock AC/DC otorgaron credibilidad a la categoría con "Blow Up Your
Video", el ícono punk Iggy Pop
recibió un guiño por la canción "Cold
Metal", Jane's Addiction
generó algo de emoción con el álbum
Nothing's Shocking y el
nominado final fue el revitalizado grupo de rock clásico Jethro Tull con su álbum Crest of a Knave.
Dado que la categoría había
sido creada como una forma de destacar el metal, muchos asumieron que
Metallica, la representación más clara de un grupo de metal y ampliamente elogiado por su nuevo álbum, sería el ganador...
Demostrando su ignorancia sobre el género, la Academia
votó por Jethro Tull, por un álbum que ni siquiera se sostiene dentro de su propia
discografía, y mucho menos contra Justice
de Metallica.
Fue una sorpresa que la disquera
del grupo les dijera a los miembros evitaran asistir a la ceremonia puesto que no
era probable que ganaran. La victoria se convirtió en algo definitivo sobre los
Grammy, con Metallica colocando la leyenda "Grammy
Award Losers" a su álbum...And
Justice for All".
El año siguiente, quizá como
resultado de la protesta, Best Metal
Performance finalmente se convirtió en su propia categoría. Metallica ganaría los próximos tres años.
Después de su victoria en 1992, Lars
Ulrich le agradeció a Jethro Tull por no
haber lanzado un álbum ese año.
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